Todos sabemos que en este mundo lamentablemente la mayoría de las actividades o las propias actitudes humanas se ven influenciadas por el dinero y se relacionan de una manera u otra con la economía. Me atrevo además a incluir dentro de esta gran generalización al amor mismo. Si, como lo lee. No hablo de quienes buscan una pareja pudiente para elevar su calidad de vida (en ese caso se trataría de un amor falso), sino del funcionamiento del amor de un modo mucho más concreto, veamos:

Dentro de la estructura de la economía capitalista se pueden distinguir básicamente dos sujetos que constituyen el mercado: los Agentes deficitarios y los Agentes superavitarios.

Detallamos:

Agentes deficitarios: Un agente deficitario es aquel que necesita conseguir una financiación externa mediante endeudamiento para poder afrontar sus obligaciones económicas, debido a que su umbral de ingresos es menor al de gastos creando un déficit.

Agentes superavitarios: Un agente superavitario es aquel que no realiza un consumo total de sus ingresos y produce un determinado superávit, el cual le permite tomar decisiones de inversión, gasto o ahorro de sus fondos. En otras palabras, su umbral de ingresos es mayor en comparación con el de gastos.

A partir de esto, dándole una vuelta  al tema y adaptándolo a la realidad amorosa, consideremos que primeramente todos precisamos una especie de base necesaria de amor para vivir con cierta estabilidad emocional y cubrir nuestros gastos básicos. Para una clara exposición del tema, y haciendo un paralelo con la línea de la pobreza, llamemos a este límite subjetivo que determina la base necesaria de amor, umbral mínimo.

Podemos alcanzar el umbral mínimo únicamente con amor en su pureza conceptual. Lo interesante es que podemos hacerlo mediante el capital personal o patrimonio, llamado amor propio, o mediante el amor externo, tomando así deuda amorosa y absorbiendo básicamente el capital de otras personas.

Desarrollando de forma breve y general las variables de estos sujetos, empezamos por determinar el concepto de los Agentes deficitarios:

Estos agentes cuentan en principio con un amor propio por debajo del umbral mínimo. Se encargarán en lo posible de tomar deuda de quienes justamente tienen la capacidad de ceder algo de este capital, los Agentes superavitarios. Esta necesidad de inversión externa genera una dependencia amorosa. Por otro lado, cabe destacar que no pueden de ninguna manera colocar sus bienes en el Mercado Financiero, ya que sólo es posible hacerlo con el uso del ahorro o bienes sobrantes. Podemos detallar distintos casos de Agentes deficitarios:

Comerciantes devenidos Empresarios: Estos agentes en principio deficitarios son muy hábiles con el uso de su capital. Parten de un amor propio insuficiente por debajo del umbral mínimo, y logran cubrir sus necesidades básicas tomando deuda de agentes superavitarios. Este financiamiento recibido es racionalizado e invertido en sí mismos, logrando así un considerable desarrollo de su patrimonio por encima del umbral mínimo. Pueden alcanzar de esta forma una situación financiera superavitaria, y en consecuencia, su ansiada independencia amorosa para poder colocar finalmente sus bienes en el Mercado Financiero. En este punto de su desarrollo se convierten en empresarios, cuyo destino lo veremos más adelante.

Trabajadores: Estos agentes tienen un capital inicial bajo y no logran cubrir sus necesidades básicas a través de sus propios medios. Necesitan de la absorción amor-energética proveniente de un sujeto externo superavitario. Su vida queda determinada por una toma de deuda constante y su correspondiente dependencia económica. De esta manera algunos cubren holgadamente sus necesidades y encuentran estabilidad emocional. En estos casos, no pueden colocar sus bienes en el Mercado Financiero, ya que su patrimonio personal se encuentra por debajo del umbral mínimo y la superación del umbral mínimo depende necesariamente de un tercero. Puede suceder en otros casos que varíe dependiendo de las distintas políticas utilizadas por el Estado, causando en el sujeto una crisis amorosa, o un despido amoroso que significaría la imposibilidad de absorber flujos externos, dejando al sujeto cubierto únicamente con su patrimonio, que como vimos, se encuentra por debajo del umbral mínimo. En estos casos, el sujeto cae en la pobreza.

Pobres: Estos sujetos no logran cubrir nunca su necesidad amorosa, ni con el capital propio ni con la deuda tomada de agentes superavitarios. Son dependientes como los trabajadores de la inversión externa pero no logran superar el umbral mínimo de ninguna manera. Se los puede ver por las calles mendigando, asumiendo su imposibilidad de sustento por sus propios medios, colocándose en posición victimaria ante el resto de la sociedad. No poseen ningún tipo de bienes y por ello les resulta imposible participar activamente en el Mercado Financiero. En caso de que un agente superavitario coloque deuda en estas personas, perderían definitivamente su inversión. Son básicamente rencorosos y todo su capital entregado a otros sujetos es como su saldo, negativo.

En la otra vereda encontramos a los Agentes Superavitarios. Se trata de quienes nacen o se arman con el tiempo de un patrimonio que supera la línea del umbral mínimo. Su amor propio les resulta suficiente para amarse plenamente y cubrir así sus necesidades financieras básicas. Son los únicos capaces de colocar su capital sobrante en el Mercado Financiero y obtienen allí su rédito. Cabe destacar primeramente que este Mercado es una institución plenamente desinteresada, tratándose del “amor” justamente como un valor negociable sin ningún tipo de interés. De todos modos, la inversión de este bien aún en forma desinteresada en empresas en vías de crecimiento genera irremediablemente una respuesta positiva del mercado y una devolución de un capital aún mayor del invertido. En casos contrarios, el capital que se coloca en alguna empresa en recesión puede generar pérdidas  graves, incluso la quiebra. Cabe destacar finalmente, que todos los agentes superavitarios son empresarios, emprendedores independientes que no responden a órdenes de un tercero.

Podemos distinguir entre ellos:

Empresarios Hábiles: Parten con un capital abundante. Desde su juventud cargan con una energía positiva y su amor propio es más que suficiente para no correr con ningún tipo de contingencia. Colocan su capital correctamente en el Mercado Financiero y obtienen así un importante rédito. Sus negocios se vuelven de esta manera algo cíclico. Invierten de forma continuada a medida que reciben las ganancias correspondientes. Saben colocar sus bienes en negocios serios con otros agentes superavitarios.

Empresarios medianamente Hábiles: Tienen un capital inicial superavitario, aunque no siempre toman buenas decisiones a la hora de colocar sus bienes en el Mercado Financiero. Por lo general conservan una posición estable. Con algunos malos negocios, o confiando su capital a empresas poco serias, se encuentran en distintas ocasiones con inconvenientes que pueden llevarlos por debajo del umbral mínimo. En estas situaciones extremas deberán reaccionar a tiempo para no convertirse en el último de los agentes superavitarios.

Empresarios devenidos Dependientes: Comienzan sus aventuras financieras con un capital amoroso superavitario. Participan activamente en el Mercado Financiero pero su falta de conocimiento genera una mala toma de decisiones, y en consecuencia, una errónea colocación de deuda. Son presa fácil para los agentes deficitarios más bajos, quienes obviamente no alcanzan de ninguna manera el umbral mínimo.  Estos empresarios poco  hábiles jamás reciben un rédito por su inversión, sino que entregan amor-energía para mejorar la calidad de vida de otros sujetos que viven el día a día y no pueden responder a dicha deuda ni tampoco salir del pozo financiero. Estos agentes superavitarios poco hábiles terminan siendo arrastrados por debajo del umbral mínimo convirtiéndose en dependientes. Con suerte en trabajadores y alcanzarán estabilidad. Con un panorama menos optimista alcanzarán la quiebra total, cayendo sin remedio en la pobreza.

De esta manera ha quedado expuesto en forma breve el funcionamiento del Mercado Financiero Amoroso y los agentes que los componen. Espero que el texto haya resultado esclarecedor para quienes se abocan a su estudio.

 

 

 

 

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