Con los ojos cerrados por la noche, no solamente puede apreciarse la oscuridad, el negro o el no ver nada. Puede uno también encandilarse. Abrirlos para captar lo oscuro, la paz, y cerrarlos para recibir luces y estímulos. Cuando esto sucede, el proceso más recomendado es el de cerrar los ojos con más fuerza, contrayendo el ceño, las cejas, y lograr con cierta fuerza hacer las luces más blancas, los ojos más profundos. En el fondo de estas visiones que nos sorprenden aproximadamente una vez cada seis meses, podremos ver algunas imágenes más pequeñas con movimientos autónomos. A veces solamente son rayos, otras líneas en movimiento a la velocidad de la luz, otras veces podemos ser nosotros mismos, y una orden de abrir los ojos para captar nuevamente la lobreguez de nuestro contexto más próximo. El techo aburrido, la pared con humedad, la almohada con recuerdos y preguntas, la noche en sí misma. Cerrar de nuevo los ojos y una inyección de vida, no hay que dejar pasar sin pena ni gloria estos momentos. Quizá en las imágenes del fondo se encuentre la forma de la alegría, o de la risa injustificada, hasta que las luces se apaguen dentro de los párpados iluminados, y caigamos en el dulce sueño.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
close-alt close collapse comment ellipsis expand gallery heart lock menu next pinned previous reply search share star