Si señores, prepárense. El sol se asoma tímido y con una reverencia, la única cedida a la especie humana. Comienza su batalla, el desafío eterno y valiente, exhibición de orgullo y humildad. Alrededor de mil quinientos millones de musulmanes inician su extraordinario ayuno. Nada pasará por sus gargantas en las horas de sol de cada día durante un mes. No habrá comida, ni tabaco, ni siquiera agua. Este maravilloso pueblo homenajea de esta manera a todas las personas del mundo que se encuentran en la pobreza y carecen de recursos necesarios para abastecer sus necesidades básicas. En el norte africano, asediado por los altos calores propinados por la sequedad del extensísimo desierto de Sahara, donde las temperaturas pueden alcanzar en verano los sesenta grados, estas personas no se permiten beber ni siquiera una gota de agua durante todo el día. Quiero enviar un saludo que nunca llegará a todos aquellos musulmanes, de Marruecos, de Libia, Túnez, Argelia, el antiguo Egipto, origen de nuestra especie, a los de Medio Oriente, los amigos de Arabia Saudita, Yemen, Omán, y los castigados Siria e Irak, que tantos cuentos maravillosos nos supieron regalar desde la ciudad santa de Bagdad, o Alepo, aporte inconmensurable a la humanidad, muchas gracias por eso, muchachos. Un saludo a la maravillosa región de Anatolia, la querida Turquía. Envío saludos también a los de Asia Central, el gran Uzbekistán, región de antiguos timúridas, a los chiíes de Irán, inmensa extensión de orgullo persa, Pakistán, Afganistán, Turkmenistán. Más saludos para los amigos musulmanes de los Balcanes, vestigios del poderosísimo Imperio otomano, sobre todo a los de Albania y Bosnia. Saludos hasta las islas asiáticas, hasta Indonesia y Malasia, y al sudeste asiático, a la populosa Bangladesh. Saludos también a países musulmanes que no mencioné y a todos los que habitan en el mundo, que se preparan como cada año para desafiar al sol y el placer, y dar una muestra de valentía y humanidad a todo el planeta. Quiero decirles que es valorada por nosotros, los cristianos descreídos. Un saludo para todos y un abrazo fuerte, desde mi propia debilidad, respeto y admiración. ¡Bendito sea Alah el omnipotente, señor todopoderoso, creador y escudo del Universo!

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