Solo por hoy, o mañana. Nada, una nada. Ser nada y un poco de todo. Paren esta máquina y que alguien me alcance un té. Uno negro, amargo. Quiero estar un rato en mi conciencia, en la que es parte del mundo, la que no soy yo ni mi pasado, la que no me hace ser lo que soy ni me etiqueta, ni me juzga, la que se vuelca por la ventana y se va a pasear, entre adoquines, personas, caricias, besos, carniceros y vendedores ambulantes, un poco de grasa, una nada mía que se esfuma en un aire espeso, húmedo, nadando o flotando, incorporando mi porvenir, mi próximo yo. Cuando lo sea decidiré volver a ser mi nada volátil, efímera, y no le permitiré a mi pasado volver a juzgarme. Me enfermo de esta manera, me quedo atrapado haciendo fuerza con catarro para sacar un grito limpio sin moco, cansado. Hola, cómo estás, quién sos, contame algo de vos, contame algo. De mi, qué te puedo contar, una anécdota, las odio, qué hacés, laburás, estudiaste, si, me recibí, y cómo no me lo dijiste antes, y qué se yo, para qué te lo iba a decir, es importante, y para qué es importante si yo no soy nada, si yo ahora soy solamente tu sonrisa, soy esta cerveza también, soy una nada que nado o floto a veces, un poco de todo.

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