Cuando al conjunto “cielo(horizonte)mar” (entendiendo “horizonte” como divisor de términos) le sustraemos justamente “horizonte”, el cielo y el mar carecen técnicamente de estructura o límite y terminan por confundirse en una sola cosa. Esto sucede a través de las espesas nieblas, que cargan agua en estado gaseoso, donde el agua del mar se eleva, y forma parte del cielo, y donde el cielo en el aire contiene agua, y forma parte del mar. Llamaré a esta bonita unificación “cielomar”, aunque suene a alfajor costero.

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