• A veces pienso. – Dijo Julio tomando un mate.
  • Sano ejercicio. – Respondió Diego.
  • A veces pienso que todas las situaciones o decisiones en la vida pueden resumirse en una sola escena o decisión posible.
  • ¿Cuál? – Preguntó Diego recibiendo el próximo mate.
  • Te lo voy a preguntar a vos. Suponé que te gusta el café bien caliente. Que cuando está caliente en su mejor expresión, te hace delirar de un goce festivo e inusual el paladar.
  • El mate me gusta también, bien calentito.
  • Suponé también que por alguna razón, no vas a tomar un solo café, sino dos. Es necesario que bebas dos cafés. Muy necesario.
  • Ok, lo supongo.
  • Y que a medida que la temperatura del café es menor, esa unidad se vuelve directamente proporcional al desagrado generado en tu sentido del gusto. Suponiendo el punto “bien caliente” como el máximo éxtasis gustativo posible, después tibio es algo peor, hasta frío que te resultaría completamente desagradable. Incluso te haría fruncir tu horrible rostro y sacar apenas la lengua con cara de imbécil.
  • Entiendo.
  • Ahora, si yo te diera a elegir sólo dos posibilidades. La “A” es tomarte un café bien caliente, en su punto cúlmine, y el otro terriblemente frío, en su punto más horrible. La opción “B” es tomarte los dos cafés tibios. En un punto medio, no delirás de placer, ni tampoco puteás de lo horrible que es. ¿Cuál elegís?
  • Ja, no sé, tendría que pensarlo. Son las dos válidas en principio.
  • Son las dos válidas. Creo que en definitiva todas las decisiones son un poco lo mismo, están los que eligen A o B en esa situación, y así eligen en todo lo demás en la vida.
  • No está mal. Suena entretenido por lo menos. Lo que efectivamente no genera un éxtasis en el paladar ahora mismo es tu mate. Más lavado imposible.
  • Vos no entendés de romanticismo. Tomá éste va con palos de yerba naufragando y buscando su hogar en una isla, donde lo esperan mates y bombillas de plata.
  • Te agradezco el detalle.
Anuncios