Volando descubrí lo bueno de volar. Arrastrándome descubrí el deber de volar. Callado y en silencio reflexioné sobre las razones de la existencia y no las determiné. En el aire percibí el viento, y en él las razones, y en las razones una vida vivida, y en la vida vivida un futuro incierto, pero real y digno.

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