Me decía de a poquito, me decía, gluglú. Mientras decía más gluglú, llenaba de a poco mi tanquecito, me llenaba. Que esto y lo otro, que el otro día, que te quiero glú, que sos lo más lindo que me pasó gluglú. Yo bueno, oía, abría, expandía dentro de lo posible las dimensiones de mi tanquecito gluglú. Debo decir que particularmente mi tanquecito no es el de diámetro más amplio de todos, en caso de imaginarlo como un cilindro, claro. Puede ser rectangular o cuadrado también, cada uno con el suyo, una cosa no quita la otra. Es muy serio todo esto, y los tanquecitos algo completamente real y comprobado científicamente gluglú. Se me acercó y yo gluglú, ¡Sonrió!, ¡glugluglú! Qué lindo todo esto, que lindo, como en el estómago, como en el esófago ya casi, como todo repleto de.. de eso que me llena gluglú. Sos hermoso, me encanta lo que me hacés, me encantás todo, gluglú. Quiero verme linda, ¿sabés? Linda para vos ¡¡gluglugluglú!! Pará, pará calmate un poquito, qué te pasa hoy, tranquilízate. No ves mi pobre tanquecito, ya no da más, está a filo, una gotita más y ya te imaginarás, un desastre, un verdadero enchastre vamos a hacer. No me importa, no importa que se llene, porque sos tan… tan… me encanta estar acá con vos, siempre glugluglugluglú.

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