Hola que tal, soy yo de nuevo, Ramón (holi). Esta semana estuve tratando de estudiar (estuve) y se me complicó la verdad (es verdad, qué se yo). Es difícil, pasan tantas cosas (tantas) que uno a veces se distrae (muchísimo). La cuestión es que agarré un libro (que tal, ¿eh?) y me puse muy seriamente a leer y estudiar como corresponde (como debe ser). Se preguntarán (o no) por qué. Yo también me pregunto por qué (me pregunto). Quién me mandó a leer a mí (quién me habrá mandado). No se la verdad que tiene de bueno (no se) pero lo que si tengo claro es que es bastante aburrido (muy aburrido). Yo cuando era chico (fui chico) le preguntaba a mi papá. Papi, por qué me hacés leer, para qué me hacés leer. Y él me decía (siempre me decía) porque leer te hace fuerte. Yo la verdad no entendía (sigo sin entender) pero él me decía eso, y yo leía (leía leía). Cuando leo muchas veces me pongo a pensar en chicas (pienso, ¿vieron?) que son muy lindas y las quiero mucho (muchísimo). A veces también me aburro y pienso en chicas solamente sin leer (me gusta pensar en chicas, son muy lindas y las quiero mucho). Aunque trato por lo general de leer un ratito (trato por lo menos) y me acuerdo de mi papá (¡qué recuerdos!). Una vez me puse más firme (recontra firme) porque la verdad es que no entendía (y bue) y trató de explicarme mejor para que yo entienda (siempre trataba). Me dijo que el alma es como un pozo, todos somos como un pozo (me gustó hasta ahí, raro pero me gustó), y que ese pozo puede ser más superficial o más profundo (recontra profundo puede ser me dijo). Cuando uno lee se supone que ese pozo (se supone) del que me habló mi papá, se puede hacer más profundo. Como si mirando un libro uno perforase la tierra (estaba un poco loquito me parece). Y me dijo también (me dijo) que cuando uno se expresa, cuando uno habla o quiere dejar algo en este mundo (así me dijo), saca las palabras de ese pozo. Yo ya me perdí un poco (apenitas), pero la idea era que mientras más de abajo uno saca las palabras, son más valiosas (se supone). No recuerdo bien por qué, pero me decía algo así como el metal precioso, como la conexión con el alma (algo así), que se conecta con ese pozo. Como si uno se acercase a sí mismo y dijera de alguna manera algo más valioso, algo que está más cerca de su espíritu. Yo la verdad es que nunca entendí (la verdad es que no) qué era lo que me quiso decir, pero por las dudas (uno nunca sabe) de paso acá me encuentro leyendo un librito (de paso) tratando de profundizar el pozo.

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