Hola que tal, soy un texto. Sí, soy un texto y sigo haciendo lo que puedo. Yo ya sé que soy bastante viejo y que las nuevas tecnologías llegaron para quedarse. Youtube me está arruinando la vida, debo decir, ni te digo Netflix, pero por el momento sigo sin tener miedo. A veces me preguntan qué es lo que tengo que puedo perdurar tanto. Unos tontos me dicen, pero si vos sos siempre lo mismo, no tenés colores, no tenés nada, lo único que hacés es intercambiar una cierta cantidad de letras y palabras que son siempre las mismas y mezclarlas todo el tiempo, cómo puede ser que sigas vivo, que nadie se avive. La verdad es que me da un poco de risa porque es cierto, pero bueno, tengo mis ventajas. En primer lugar debo decir que soy de los pocos que pueden utilizar las palabras, o que hago de las palabras mi esencia única. La música también suele utilizarlas pero honestamente y sin soberbia, no es su especialidad y deja bastante que desear. Mejor que se dedique a las melodías, que esas sí son muy hermosas. En las películas también se pueden encontrar muchas por lo general y confieso que están bastante bien. Sin embargo soy tan gris y aburrido que conservo una ventaja inigualable. Todos se esfuerzan tanto por generar espacios y lugares, por exhibir colores, escenas, imágenes y yo no. Yo soy una especie de director de orquesta. Me quedo acá muy cómodamente en mi lugar y sencillamente dirijo las imaginaciones humanas. Suena lindo, ¿eh?, si, cada uno puede dejarse llevar por estas líneas como por un pentagrama, o una especie de código encriptado de la mente, y proyecta las imágenes y en ocasiones sonidos que se le antoje. Es interesante porque cada imaginación se apodera de cada uno, porque en definitiva uno no siempre controla lo que imagina, y esas escenas subconscientes logran atrapar a quienes se dejan llevar por los textos, como una conexión con uno mismo, algo, si me permiten, esencial en esta vida. Digamos que no me limito a proyectar una imagen porque únicamente con mi dirección puedo proyectar millones, hasta más de una por cada lector. Las películas a veces se enojan conmigo y me echan en cara los esfuerzos de producción que deben hacer por generar una escena perfecta que tenga algo de ficción, de irrealidad, y a mí que me basta con describirlo en una línea. Por eso soy así, tan cauto. Tengo también un defecto o virtud, depende la forma en que lo miren. Para poder proyectar esas imágenes en cada imaginación el lector debe estar muy concentrado, algo casi imposible el día de hoy. Es un ejercicio interesante, porque en definitiva ¿qué es la felicidad, sino es la más profunda concentración? Ahí está todo, ahí está la esencia de la vida, y yo te llevo allá como puedo, pero todos tenemos que hacer un pequeño esfuerzo literario, ¿no?, digamos que la profunda concentración o el camino a la felicidad no debería ser a priori nada fácil. Cabe destacar por otro lado la importancia del desarrollo temporal. La música y el cine son algo aburridos en ese sentido, uno reproduce y ya sabe de antemano cuánto va a durar, puede ver un numerito con minutos y ¡segundos! contados, por dios, que aburrimiento, me da un poco de claustrofobia. La pintura, la escultura, más de lo mismo, uno puede detenerse en detalles o ir descubriendo cosas nuevas a medida que sigue observando pero por lo general está ahí, todo a la vista, todo a un golpe visual, a veces tan grotesco que me da un poco de escalofríos. Yo me jacto de esa maravillosa peculiaridad, me desarrollo en una línea temporal completamente imprecisa, cada uno puede leerme en el tiempo que pueda, a algunos le lleva más, a otros menos. El mismo libro puede ser leído en pocos días o en largos meses, y claro que una obra artística que lleva todo ese tiempo en ser apreciada, no será de esas que pase sin pena ni gloria por la vida. ¿Qué me dicen, eh? Muchos me juzgan y me toman por aburrido pero yo sé que me respetan porque tengo lo mío. Soy una obra maravillosa y no soy nada. No tengo un espacio ni imágenes concretas, soy tan abstracto como las escenas proyectadas en la imaginación, danzo sobre el tiempo y vuelo porque jamás podrá atraparme, porque eso es exactamente lo que siempre quise ser, libertad, únicamente libertad, ser el camino hacia lo intangible, lo que no tiene barreras ni márgenes, ni recuadros, ni absolutamente nada que me contenga. Seguirán desarrollándose tecnologías y reconozco que las generaciones venideras se alejan de mí lentamente, pero sepan todos y tengan bien en claro, que no tengo miedo sencillamente porque para tenerlo, primero debería pertenecer al espacio o al tiempo, o al menos tener forma de algo, y yo señores, no la tengo.

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