¿Sabés lo que pasa?, que no somos iguales. No tenemos tanto en común como vos creés. A mí me gusta meterme en la ducha y poner el agua caliente, ¿entendés? Ponerla lo más caliente que pueda, y cuando estoy a punto de quemarme, con el movimiento más sutil que soy capaz de hacer, la pongo más caliente todavía hasta que por una medida prácticamente imposible de percibir, me quemo, y cuando me quemo me siento vivo, y así la vuelvo a bajar porque no puedo tolerar ese dolor, porque no lo aguanto pero no porque no me guste, y una vez que vuelvo, empiezo otra vez y otra vez, hasta quemarme, sentirme siempre ardiendo, porque yo ardo, siempre ardí y vos no, vos sos una cosa tibia, insulsa, que me aburre y no me da ni siquiera frío, así es la tibieza y así, por desgracia, te tocó ser a vos.

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