Hola que tal (hola), soy Ramón, cómo están. Estoy cansadísimo (muy cansado), y no digan que siempre estoy cansado (no digan) porque no es verdad (la verdad que no). Hoy me fui al hospital (ay que feo) y me hice una resonancia magnética (feísimo), y la pasé muy mal. Me metieron en un coso gigante (gigante en serio ese coso) y empezó a hacer unos ruidos terribles que ni te cuento (no te cuento en serio mejor). Apareció una señorita muy linda (re linda) y casi que me enamoro (casi) aunque me trató un poco mal. Se me acercó y me hizo sacar las zapatillas (sacate, sacate las zapatillas), me hizo sacar el reloj (sacate el reloj), y me hizo acostar en una camilla que me metía en el coso (que miedo). Yo le pregunté si tenía que sacarme el cinturón y me dijo que no (qué bronca). Lo único que tenía de bueno todo eso era poder sacarme el cinturón delante de ella, y no (y no che). Le volví a preguntar si podía sacarme el cinturón pero me pareció que ya le molestó la pregunta (me parece) y que no andaba en un buen día porque no me trató muy bien (para nada). Después me tapó con una manta (me tapó) porque hacía un poquito de frío y me sentí cobijado como un nene (bien cobijadito), esa parte estuvo buena (la mejor me parece). Terminé entrando en ese coso horrible y empezó a hacer unos ruidos que serían difíciles de expresar (muy difíciles). El tema es que la pasé verdaderamente mal (verdaderamente es una palabra muy larga). Una vez que terminó, saludé a todo el mundo con buena onda (re bien saludé) y me volví para casa (chausito).

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