Al caminar por la ciudad uno puede encontrarse con diversos escritos en los murales. Uno que llama mi atención es el que he visto en repetidas ocasiones y dice: “Más amor por favor”.

¿A qué se refiere quien escribe esto? Digamos en un principio que este “pedido” no genera amor, sino contrariamente, lo exige. Es decir, quien lo escribe, considera que en su vida hace falta amor, pero en lugar de generarlo, se lo reclama a un tercero. Un claro ejemplo de lo que sucede cuando uno mira a los demás antes de mirarse a sí mismo.

Siendo más específicos, la presencia de ese pedido o exigencia se convierte inmediatamente en un juicio que hace quien pregona el amor. Todos sabemos que las acciones bienintencionadas hacia otras personas, generan otras del mismo tipo hacia nosotros. Lo único que necesitamos es el primer valiente que se encargue del puntapié inicial, y que el “ciclo amoroso” comience a girar. Entonces, en los escritos de las calles ¿No debería generarse el amor en lugar de exigirlo?

Considero que quien lo lee se siente juzgado inmediatamente, y el resultado de aquel escrito es completamente contrario. ¿Cómo debería entonces pregonarse el amor en un mural?. Obviamente no tengo la respuesta, pero sospecho que podría ser a través del amor en sí mismo, un acto desinteresado y cargado de energía puramente benigna. Podría ser tal vez un “buen día”, quizá acompañado de una cara sonriente, tal vez un dibujo, tal vez a través del propio arte.

¿De qué sirven las palabras si uno no da el ejemplo? Absolutamente de nada.

Buen día 🙂

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