Me encanta que me beses, pero sobre todo que te rías y que yo sea quien lo cause, porque la risa es como una especie de exhibición de respeto o tal vez de aceptación, y en tu sonrisa yo percibo todo eso, y que en definitiva mis ocurrencias pueden estar en un sector desconocido para las tuyas, y todo esto lo digo porque lo pienso cuando no te reís, cuando doy lo mejor de mi y te miro, y busco tu sonrisa que me calme, como un cigarrillo para el fumador o como un pancito para el perro bueno, y entonces no llega. Mi mundo se desmorona y lo que se me ocurre a mi tal vez sea una tontería por alguna razón que está en un sentido desconocido para mi o porque ya no me respetás ni me deseás como hombre, ni como nada.

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