Estoy muy preocupado por mi nieto. Está en grave estado y los médicos dicen que puede morir. Me tiene muy mal todo esto. Debo confesar que en realidad estoy mal por mi y no por él. Perdón pero es la verdad. Hace tiempo que anda enfermo y esto de alguna manera se veía venir. Tiene cáncer de pulmón y se agravó mucho. Fumó toda la vida, y bue, era de esperarse. Mi nieto tiene ochenta y dos años, aguantó bastante igual. Tuvo una vida muy buena, no puede quejarse.

Tal vez debería aclarar que yo ya estoy muerto. Me llamo Antonio y nací en mil ochocientos ochenta y cuatro. Acá del otro lado se está muy bien y se come rico además. Antes de venir me dieron a elegir cómo quería venir. Me dijeron que podía conservar lo que tengo adentro de la cabeza pero en cuanto al cuerpo, el que quiera. Elegí el cuerpo de cuando tenía veinticinco años, no sabés como estoy. Tengo los brazos fuertes, ando de acá para allá. La verdad no entiendo a los que eligieron venir como viejos, pero bueno, tema de ellos, cada uno es un mundo.

El problema es que no voy a poder estar acá para siempre. Solamente me dejan hasta morirme de nuevo, y es mi nieto justamente el que me mantiene vivo. Acá tienen todo muy claro y como que controlan el destino, yo ni idea. Mi nieto Guillermo es el único de todo el mundo que se acuerda de mi. Me conoció de chico, él vivía en Mendoza y yo en Tucumán. Todavía se acuerda de aquella vez en la que fuimos a comer a lo de mi yerno. Yo hablé con él y le di unos consejos. Durante su vida parece que me nombró cada tanto y le contó algo a su mujer y a sus hijos. El asunto es que los más chiquitos ni saben mi nombre y su mujer no le dio mucha importancia a la anécdota.

Pronto se irá de aquel mundo, y ya nadie más me nombrará, y en ese entonces, voy a dejar de existir definitivamente. Mi rastro se esfumará por completo. Que se yo, me da un poco de miedo todo esto, pero ahí anda, lo tienen en terapia intensiva. Ojalá que lo que venga esté bueno también. Dicen que uno ya deja de ser uno, ya ni siquiera es un espíritu de quien fue, sino que simplemente te convertís en la nada misma, otros dicen que por ahí te convertís en una persona nueva, pero que ya te olvidás el registro de quien fuiste, qué se yo. Algunos, muy atrevidos, dicen que ¡te podés convertir en cualquier cosa!, mira si soy un pajarito, voy a poder volar aunque el resto de la vida me parece un poco aburrido. Bah, que se yo, ojalá que salga todo bien o que mi nieto me nombre alguna vez más y pueda vivir en el recuerdo de otra persona, pero lo veo difícil.

Anuncios