“Se trata de vivir” dijo un escritor argentino llamado Julio Cortázar. Le consultaban sobre sus métodos de inspiración y mejora de su trabajo. Comentó entonces que su receta era leer mucho, escribir mucho, y vivir.  Tal vez en la boca de Don Julio sonaría algo así como “leeg, escribig, y vivig”.

Más tarde el músico Andrés Calamaro escribió en una canción de su disco “Alta Suciedad” lo siguiente: “Voy a empezar a vivir porque tengo muy poco que decir”.

Se puede discutir que tal vez las citas no fueron las más felices y a algunos les llamará la atención la comparación entre ambos artistas. De todos modos, la conclusión es la misma. Habrá que vivir entonces, sino, no habrá inspiración que valga, ni mucho para decir.

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