A mi dame siempre la calle. Dame siempre el subte y el bondi. Dame personas al alcance de la vista y auriculares para no oírlos, para musicalizar la escena en mi interior y ver con suerte algo más. Dame estudiantes con sueños reales y futuros inciertos. Dame una ventana para mirar peatones que rían, dame bondad para creer en ellos. Quiero también un rayo de sol inesperado que me ilumine para mirarme a mí mismo y sentir al menos por un momento que soy parte y que pertenezco a los estudiantes con sueños, a los peatones que ríen. Damelo todo, pero damelo en la calle.

Anuncios