Agustín llegó a casa y era muy tarde. En la mesa, mamá dejó algo de comida para el nene, para que el nene tenga fuerza y pueda seguir estudiando y trabajando todos los días, porque el nene era el futuro, era todo para ella. Agustín llegó y prendió la luz de la cocina. Detestaba esas paredes mugrosas, ese piso asqueroso, ese lugar del que cada día se sentía más lejos. Había encontrado lentamente otros horizontes, otros espacios, otras cosas que lo alejaban de su barrio, pero seguía ahí, y la cocina igual que siempre, y la luz fría, y el televisor viejo con una especie de grasa que no podía explicarse. También se hallaba sobre la mesa su cena, para comer rápido y despertarse en cinco horas, tomarse un bondi y cruzarse la ciudad. Pocas cosas tenían sentido, pero todavía creía en él y tenía fuerzas. Algunas veces sucedía que sin intención procedía a detenerse y preguntarse algunos asuntos fundamentales en su vida, pero sus dudas debían disiparse rápido, resulta que en los barrios trabajadores no hay espacio ni tiempo para los débiles que realizan cuestionamientos. Se escucharon unos pasos de pronto y una luz que se prendía. Era mamá que estaba durmiendo, se despertó porque lo escuchó y aprovechó para ir al baño, y de paso darle un beso porque no lo veía en todo el día, porque Agustín se iba de casa a las seis de la mañana y volvía a la medianoche. Y mamá de pasada, con cara de dormida lo besó, le dijo con voz de sueño que había preparado milanesas, que estaban en la mesa, y que también en la heladera había arroz, huevos, y mucho queso, la comida favorita de Agustín, que se calentó la comida y prendió la tele, la miró percibiendo ese silencio de la medianoche o la madrugada en su barrio, el lugar en el mundo que Dios eligió para él, humilde y trabajador, del que debería salir a fuerza de labor, con esa voluntad que no podría abandonar nunca, porque allí estaba él, y muy cerquita durmiendo mamá, que lo daba todo y soñaba contenta y orgullosa de su hijo, que sabía que nunca aflojaría en principio por él, pero también por ella.

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