Cada cierto período de tiempo, cuando me encuentro acompañado por variadas adversidades o por la propia congoja, se me da por buscar la resolución de éste innoble estado citando en mi memoria una idea clara: La vida es un punto.

Me genera una grata sensación este recuerdo, y en cuanto logro enraizarlo en mi imaginación, coqueteo con la dicha de sentirme rebosante y vergonzosamente pleno por unos minutos.

Opto por comenzar reflexionando sobre la extensión del universo y relacionarlo con lo diminuto que es la superficie terrestre. Es como si necesitara fijar visualmente la vida humana con precisión en un lugar geográfico. Esto concluye en el momento que encuentro imaginariamente al planeta tierra y tomo real conciencia de sus ínfimas dimensiones. Si pudiese abarcar con mi imagen mental la totalidad del cosmos, obviamente nosotros seríamos un pequeño punto.

Posteriormente al primer análisis, necesariamente debo hacer referencia al tiempo. Es ahí donde cito ciertos números concretos que me estremecen. Por ejemplo podría barajar que los dinosaurios vivieron 160 millones de años en la tierra, o también me satisface recordar que el comienzo de la existencia del propio planeta ha tenido lugar hace 4500 millones de años. Inevitable se vuelve recapacitar en nuestra insignificancia como raza. Si nosotros acabamos de celebrar la llegada de los 2 mil años.

Vuelvo a graficar mentalmente este dato, y en mi línea de tiempo imaginaria, realizo grafismos proporcionados que expongan en forma acorde la ocupación temporal de cada especie. Otra vez vuelvo a marcar la humanidad, y por consiguiente mi propia vida, en un punto.

En diferentes situaciones sucede que los ejemplares de esta especie racional nos vemos debilitados y atacados por nuestra mejor (o peor) arma: la mente. Podemos encontramos invadidos por preguntas y extraños cuestionamientos sobre el sentido de la vida. Es en ese momento cuando decido recordar que la vida es un punto, y que nada de esto lo tiene.

Cuando me preguntan qué haría si me muriera mañana, yo a su vez me pregunto ¿Mañana es poco tiempo?. Si es por eso que uno cambiaría sus decisiones, opto por recordar que cien años también podrían ser mañana.

Anuncios