Hola, soy yo, Ramón de nuevo (si, Ramón). El otro día no saben la que me pasó (no saben). Iba por la calle tranquilo (tranquilo, re tranquilo), y de repente me cruzo con el chino de la vuelta (si, el chino) y le digo “chino sorete, chino sucio, me vendiste un pan mufado, chino” (chino, chino, chino), y entonces el chino se re calentó para el carajo (se re calentó) y me dijo que no se qué cosa, porque habló todo en chino (en chino habló) y no le entendí nada (nada de nada le entendí). Y bue, que se yo, la verdad es que da bronca que te vendan un pan mufado (re mufado estaba), así que por ahí fue medio raro (un poco raro) decírselo ahí en la calle, pero se lo merecía (bien merecido lo tenía). A veces me dicen que por ahí me dejo llevar (me dicen), que soy ansioso (re ansioso me dicen) pero qué se yo, en definitiva el pan estaba mufado, y al chino lo tenía que putear.

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