– ¡No puede ser!, ¿Por qué a mí? Mis amigos no andan todo el día preocupados por la salud de sus papás. Yo estoy cansado, no puedo salir el fin de semana tranquilo con ellos, al final no puedo hacer nada. Yo no quería un papá así, que tenga que cuidar todo el día. Hoy los chicos iban al boliche y además iba la chica que me gusta, de la que te hablé el mes pasado. Todo eso me pierdo por estar acá, y yo qué tengo que ver… yo no tengo la culpa de tus problemas, de tu obesidad, ¡No es justo!
– A algunos les toca un papá saludable y a vos te tocó éste. Así salió la baraja, hijo.

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