Un señor se encuentra solo en un maravilloso y lejano mirador ubicado en el monte Kanchenjunga. Durante años estuvo planeando su viaje para poder hallarse en aquel lugar y poder observar la inmensidad del planeta. Se imaginó en repetidas ocasiones recibiendo los vientos asiáticos en su pecho, reflexionando sobre alguna verdad que le era esquiva o alcanzando la concentración necesaria para meditar profundamente.

El hombre estaba solo. Decidió sentarse cómodamente sobre alguna roca para poder abrir las puertas a infinitas sensaciones. Colocó su equipaje a un lado y observó el horizonte.

Pocos minutos pasaron hasta que sintió hambre. Abrió su bolso y tomó lentamente un poco de pan junto con otros comestibles que pudieran acompañarlo en forma criteriosa. Muy relajado almorzó disfrutando del extraordinario paisaje obsequiado por el Sistema de los Himalayas.

Una vez que acabó, guardó los restos y permaneció en silencio. Nuevamente se vio embestido por otra necesidad natural y sintió sed. Buscó en su bolso una botella de agua y bebió todo su contenido.

Luego de estas actividades, creyó que el momento era el adecuado para observar la naturaleza y emprender un profundo viaje introspectivo. Notó por otro lado que deseaba fumar un poco de tabaco para acompañar aquel hecho. Husmeó en su bolso y encontró una caja de cigarros vacía.

Esta sorpresa lo paralizó. Intentó apaciguar su impulso y apreciar su entorno de la forma en que lo había soñado. Tras dedicar unos minutos a resolver su debate interior, llegó a una conclusión. Tomó su bolso y se fue.

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