Camina Fernando y sueña, o al revés. Recorre la Feria de las Imaginaciones Sensatas y pregunta. Pregunta qué significa la sensatez en las imaginaciones y busca también allí coherencia. Recorre la feria al ritmo de algunos sueños y con alegría se permite vagar. Su paso abandona lentamente lo rítmico y se convierte en un sueño. Comienza a ser juzgado por personas sensatas pero no las escucha. Se acerca a un vendedor de coherencia y señala, deme eso que está ahí, ¿Eso qué?, ¿Qué está señalando?, ¡Eso que está ahí! Su dedo parece señalar el pecho del vendedor, y el mismo permanece inmóvil. Fernando en un ataque de ira salta por encima del tablón que funciona como mostrador del comercio y lo toma por el cuello. Le dije que me lo de, se ve que no entiende.

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