Suena a hueco
si el tema se esconde,
y el tema no es más que el futuro
cuando no responde.

Desde los confines del universo
fue siempre un verso el más real.
Que el tiempo detiene a su paso
en el típico caso de preguntar por la soledad.

En vano lidian deidades descreídas
quiénes no menos arpías
se arrepienten de dormir
en laureles de antiguas vidas.

El yo triunfador confiesa
con mayor coherencia
en la era de la violencia.
Deja de lado su pasado
Y se jacta de ser creencia.

Erran todavía los guías
del pasar espiritual,
se internan y confían
sus ahorros a los canallas
que tampoco se han encontrado todavía.

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