El joven cansado busca fuerzas, se propone diversas disciplinas agotado por la propia necesidad de la supervivencia. La tentación de lo frívolo está al alcance pero no logra seducirlo por completo. Se cuestiona cómo subsistir sin expresiones genuinas, sin gritos del alma que se pierden en espacios oscuros.

Conoce su cuerpo y su equilibrio. Pronto se sentirá fuerte para volver a luchar contra sí mismo. Lo estimula obtener una victoria que significará también su propia derrota. A tientas avanza en un tiempo ajeno que no puede dominar. ¿No será demasiado? Se pregunta y no se responde. Se pregunta y reflexiona si conseguirá respuestas, se cuestiona sus propias cuestiones abriendo ramas cognitivas que se acercan al infinito.

¿Qué es el tiempo? Debes conocer a tu enemigo, se exige. Cómo combatirlo sin conocerlo, dilemas exquisitos de una mente siniestra. Retrocede unos pasos en esas ramas de pensamiento hasta alcanzar alguna que se caracterice por su firmeza. La encuentra a lo lejos con un golpe de vista hacia el horizonte. No es allí a donde quiere dirigirse. Avanza nuevamente hacia lo desconocido aterrado pero con velocidad.

Pronto deberá saltar hacia el vacío. Su cuerpo no concibe otra solución o tal vez su techo de emociones es inalcanzable. Se siente agotado y fracasa constantemente en la búsqueda de un conocimiento superador. Se miente rozando verdades en algún olvidado punto tangencial, se vuelve violento y sacude sus brazos. Su estructura se derrumba lentamente en alguna región desconocida por el tiempo y espacio.

Espera una solución externa y milagrosa que su interior ha perdido junto con su energía debilitada. Se pregunta a donde deberá dirigirse para encontrarse a sí mismo. Estudia mapas en forma meticulosa y no halla su espíritu en ninguna parte, teme no encontrarlo jamás. Sabe que el miedo no existe pero lo siente, y lo siente cerca. Las noches son largas y los días vanos.

Su entorno muere y las ideas geniales lo aburren. Tal vez su cobardía sea tan infinita como sus preguntas, tal vez su árbol cognitivo no tiene raíces, tal vez está exhausto de enlistar reflexiones. Mañana será otro día, mañana deberá sobrevivir, se despertará sin desear lo que ocurrirá a continuación y tendrá miedo.

Será tiempo entonces de ser fuerte, de tolerar con entereza el abatimiento de lo esquivo y sofisticado. Pronunciará palabras que le resultan hermosas para refugiarse en la belleza, su único resguardo coherente en éste mar de causas y consecuencias, de decisiones sin sentido en un tiempo que continúa siendo más grande que su propio árbol cognitivo.

Anuncios